Sobrio sin Dios

Hace veintiséis años que es un miembro activo en AA, es ateo y no bebe

Como un miembro de AA no creyente, es decir, uno que no tiene un Dios en su vida, estoy agradecido de estar continuamente sobrio durante veintiséis años, desde que llegué a AA, a la edad de cincuenta y tres años.

En mi primera reunión, tuve la esperanza de que llegaría a permanecer sobrio, porque escuché compartimientos inspiradores, sanos y felices sobre su recuperación con el problema de la bebida. Sin embargo, esa esperanza se volvió desconfianza cuando leí “Poder Superior” y “Dios” en los Doce Pasos, y luego se volvió shock cuando se usó el padrenuestro al final de la junta. Esto era, claramente, religión disfrazada, una forma rígida de creencia, pensé. Aun así, algo poderoso me estaba sucediendo; tal vez había esperanza después de todo. Estaba decidido a obtener sobriedad en AA sin ser deshonesto. Lo he logrado, a pesar de las advertencias en nuestra literatura de la necesidad de creer en un Dios y el menosprecio hacia mi ateísmo en los Doce Pasos y Doce Tradiciones.

Al principio de mi sobriedad, leí “La Opinión del doctor” en el Libro Grande, así como descripciones más modernas en otros libros sobre el alcoholismo. Me dieron explicaciones lógicas de lo que estaba mal conmigo y me ayudaron a entender mi alcoholismo. También leí ampliamente acerca de los tratamientos para el alcoholismo, y mis ánimos de permanecer sobrio en AA aumentaron siempre y cuando “me dedicará a AA tanto como me había dedicado a beber”, yo había bebido alcohol casi todo el día, todos los días.

Encontré los seis Pasos originales en algunos de nuestros libros y algunas cartas que nuestro cofundador Bill W. escribió. En estos escritos no había una mención sobresaliente de Dios y yo era capaz de hacer los Pasos. Estos Pasos requerían que yo renunciara a cualquier control sobre el alcohol, que hiciera un inventario, confesara mis fallas a otro, hacer reparaciones a los que había lastimado, llevar el mensaje y encontrar la voluntad de llevar a cabo estas acciones. Cada vez que leo nuestro libro de texto, Alcohólicos Anónimos, sustituyo (en mi mente) Dios por AA o por un sustantivo propio como inteligencia creativa; con estas sustituciones, la escritura tiene sentido para mí. Uno podría decir que mi Poder Superior es AA. Tiendo a decir que es el amor y la gracia que existe en AA para el recién llegado.

Con el tiempo, hice los Doce Pasos sugeridos, para poder pasarlos a los demás. Para el Tercer Paso, que requiere de una oración, analicé el significado de las palabras y descubrí que podía seguir con el resto de los Pasos para lograr el propósito indicado en la oración. Lo mismo ocurre con el Séptimo Paso. Puedo hacer las tres acciones mencionadas en el Undécimo Paso de nuestro libro de texto sin rezar: al comienzo de cada nuevo día, observo para ver lo que puedo hacer por los demás; durante el día hago una pausa cuando me siento confundido o nervioso y volver a comenzar mi día si es necesario; y al final del día, reviso constructivamente mis acciones de ese día.

A lo largo de los años, algunos de mis amigos de AA han venido a describirme como un ateo del Libro Grande, y hay uno que me llama “el ateo más espiritual, abierto y bien leído que he conocido”. No discuto con nadie sobre creencias o no creencias. Sé de primera mano que el prograhfma en acción, delineado en nuestro libro de texto, puede ser efectivo incluso sin la creencia en un Dios. Eso es lo que digo cuando cuento mi historia: no tengo un Dios y no rezo. Yo digo que puedo estar de buen humor sin tomar.

Utilizo una amplia gama de lecturas espirituales (incluyendo muchos de los libros que el Dr. Bob leyó) como inspiración para examinar mi vida, para actuar moralmente y para amar a otros sirviéndoles con paciencia, bondad, generosidad, humildad, cortesía, sin egoísmo y tolerancia. Pongo en práctica estos principios en AA al tener un padrino, yendo a juntas casi a diario, asistiendo a una junta de estudio del Libro Grande una vez a la semana, haciendo los Pasos y siendo un miembro activo de mi grupo base. Tomo muy a pecho la advertencia que le hizo Ebby a nuestro cofundador Bill de que podemos “perfeccionar y ampliar” nuestra “vida espiritual a través del trabajo y el sacrificio por los demás”.

Apadrino a otros hombres, voy a cárceles y prisiones para apoyar juntas de Alcohólicos Anónimos, voy a centros de desintoxicación, rehabilitación y hospitales, para el trabajo del Duodécimo Paso, estoy en la lista de contactos para que me llamen, apadrino y me carteo con miembros en correccionales y llevo el mensaje de AA dondequiera que voy alrededor del mundo. He servido como RSG de mi grupo base y MCD de mi distrito. Una vez fui el orador espiritual en nuestra convención de área.

Cuando me jubilé, en 1998, continué enseñando y cambiando mi manera de ver las cosas. En mis últimos años de actividad alcohólica, el salón de clases había sido un escenario en el que mostraba mi conocimiento. Ahora, en sobriedad, mi enfoque cambió gradualmente de lo que yo sabía a preocuparme por lo que los estudiantes no sabían. Una vez atribuí al licor como mi fuente de creatividad, donde podía demostrar mi trabajo profesional. Para mi sorpresa y deleite, descubrí que en sobriedad desarrollaba una fuente de creatividad que era espontánea e intuitiva en vez de forzada.

Tengo suerte de que mi familia se haya quedado conmigo. Tengo nietos que nunca me han visto borracho y me conocen como un amoroso y bondadoso abuelo. Tengo estudiantes que están agradecidos por mi enseñanza. Tengo una gran cantidad de amigos en AA y en servicio. Creo que tengo todas estas cosas como resultado de ser un miembro activo de AA. Mi vida en AA es un testamento de que es posible ser un miembro activo de AA que está sobrio sin Dios.

— Bill M.

Ithaca, New York

Copyright © La Viña September/October 2019. Reprinted with permission.

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